viernes, 15 de diciembre de 2017

Navidad, y una Margarita

En una noche tranquila como esta
dejé una sonrisa
dibujada en tus ojos,  que me miraban
dándome las gracias por estar.

Dando las gracias a la vida,
por el único placer,
o por el puro placer de estar viva.

Diecinueve rosas, y una Margarita de seda y blanca,
que le ha devuelto la verdad a la razón.

Te vi perdiendo corazón,
pero quedó  sintiendo,  iluminado y vestido
con la misma seda y blanca
que te ha hecho guardar
la parte amarga en el cajón.

Subí detrás, ya de noche,
te vi reflejada en el balcón,
las luces de este temprano diciembre
se dejaron ver cuando yo mas quería verlas
y es que, me moria de ganas de volver a verlas junto a ti.

Y apareciste de nuevo, como la Navidad, silenciosa...
mas hermosa aún, que cuando te creimos marchar.

Déjame que te diga...

hoy, 
me parecio ver que nevaba,
seria una ilusión, por que no fue así,
a lo mejor fue que soñaba contigo
a lo mejor fue así
y que puedo decirte
deje de sentir el frio
pero seguí sintiendote a ti.


No recuerdo en mi vida
un regalo mas maravilloso
que volver a escuchar tu voz
que volver a escuchar tu sonrisa.

Creo en los angeles,
y creo en la parte final de los años
que resumen una parte de la vida.

Creo en las luces de colores de los cristales,
en las partes altas de la ciudad,
que me hacen recordar,
que hay partes de la vida...

que pueden volver a empezar.

Eres, esa parte de mi vida.

Y la luz...de esa Navidad.