sábado, 3 de junio de 2017

Emociones

Queda
la noche silenciosa
y el susurro one quiet night de Pat Metheny
envolviéndolo todo.

Queda
la Poesía, y su beso de tinta
y la luz, tras puertas cerradas
y la caricia de la media Luna
a punto de marchar.

Son
las ramas quietas del árbol
el brillo del portal casi apagado
el perfume de unas nubes que se alejan
llevándose el agua por detrás.

Nunca se acabará con el Arte, dijo Goyo,
y recordé
la estación de las hojas secas
y el principio interminable de mi agotamiento.

Puedo marchar
en este preciso instante,
o puedo dejarme llevar
con los puntos suspensivos de mis palabras
que nunca van por delante...
que llenan la arena de mar.

Puedo sentir la noche
y esconderme en el reflejo del cristal
y volverme loco pensando
tragando al resbalar
el brillo de una vez por lagrimal.